jueves, 18 de marzo de 2010

DEFINICION DE HABITOS ALIMENCIOS

Los hábitos alimenticios se deben a diversos factores como las costumbres familiares, la selección y preparación de los alimentos y la forma de consumo de los mismos.

Los hábitos alimenticios de las familias se transmiten de padres a hijos y están influidos por varios factores entre los que destacan: el lugar geográfico, el clima, la vegetación, la disponibilidad de la región, costumbres y experiencias, por supuesto que también tienen que ver la capacidad de adquisición, la forma de selección y preparación de los alimentos y la forma de consumirlos (horarios, compañía).

Hay que tomar en cuenta que los alimentos son lo único que proporciona energía y diversos nutrimentos necesarios para crecer sanos y fuertes y poder realizar las actividades diarias. Ninguna persona logra sobrevivir sin alimento y la falta de alguno de los nutrimentos ocasiona diversos problemas en la salud.

Sin embargo, no se trata de comer por comer, con el único fin de saciar el hambre, sino de obtener por medio de los alimentos, los nutrimentos necesarios para poder realizar todas las actividades según la actividad física que se desarrolle, el sexo, la edad y el estado de salud.
Consumir pocos o demasiados alimentos y de forma des balanceada, tiene consecuencias que pueden ser muy graves: por un lado si faltan algunos nutrimentos en el organismo, hay desnutrición, que es muy grave y frecuente en niños de todos los ámbitos sociales, y por otro si se comen cantidades excesivas se puede desarrollar obesidad.

¿Cuándo empiezan los hábitos alimentarios?
Lo cierto es que los hábitos alimentarios se inician con la primera ingesta de la leche materna o preparada que toma el bebé. La madre procura acostumbrarle a su toma en unas horas determinadas, siguiendo un criterio propio o del pediatra. A medida que el niño va creciendo, estos hábitos adquieren una base más sólida.

¿Qué es la educación de los hábitos?
Es importante que el niño reciba una educación de estos hábitos, para que cuando se introduzca en la alimentación adulta pueda comer bien y equilibradamente. Por esta razón, la educación del entorno es fundamental. Esto significa que si la dieta de los adultos es variada y equilibrada, lo más seguro es que la del niño también lo será. Si por el contrario cada persona come por su cuenta o la compra de alimentos precocinados es habitual, difícilmente el niño llegará a tener una dieta equilibrada.Está comprobado que cuando se cocina en casa los niños acaban prefiriendo una amplia variedad de alimentos.

Los principales errores alimentarios
Algunos errores alimentarios son propios de los países desarrollados, como dar al niño un exceso de proteína animal o de grasa, también de procedencia animal, y por el contrario darle muy pocas legumbres (carbohidratos compuestos). Esto se opone a la base de la dieta recomendada por los pediatras. Sabemos que es preciso controlar las grasas saturadas (de procedencia animal), pero a menudo se le da al niño un exceso de carne, que también contiene grasas saturadas en su composición. Algunas carnes llevan más que otras, pero aunque se saque toda la grasa visible de un bistec, siempre queda una parte.Para una buena alimentación infantil es necesaria la proteína, que se encuentra en la carne, el pescado, los huevos, la leche y derivados como el yogur, el queso o los postres lácteos. Estos alimentos también contienen mayor o menor cantidad de grasas saturadas. No obstante, también se encuentra proteína en las legumbres, los cereales, las féculas y los frutos secos, que en general no llevan grasas o las llevan de procedencia vegetal que no son perjudiciales para la salud. Por otra parte, los cereales y las legumbres son ricas en fibras, necesarias para una buena evacuación.
Antes el estreñimiento era únicamente un problema de personas adultas; en la actualidad cada vez hay más niños con este problema.

Los horarios de las comidas
Otro aspecto que condiciona los hábitos alimentarios son los horarios de las comidas. Es muy importante tener unos horarios fijos para comer. Cuando se trata del horario de las comidas del niño, las personas que conviven Con él deben tenerlo muy claro, ya que la variación de dicho horario puede provocar cierta inseguridad, tanto a la hora de comer como de levantarse, de hacer la siesta o ir a dormir. A medida que va creciendo, se puede ser más flexible. Sin embargo, para un bebé es importante que las diferentes tomas que hace a lo largo del día se produzcan con regularidad, porque podría darse el caso de que pasara demasiado tiempo entre las dos primeras y muy poco entre la segunda y la tercera, lo cual podría ocasionar una mala alimentación o que incluso dejara de comer por inapetencia. Además, si las tomas son demasiado espaciadas, el niño suele tener mal humor.

Recuerde que para que el niño adquiera unos hábitos alimentarios correctos desde pequeño es importante:
* Que estos hábitos alimentarios se eduquen.
* Que haya una coordinación de las personas que conviven con él a la hora de su alimentación.
* Que cuando empiece a comer otros alimentos que no sean leche materna o preparada, se tenga en cuenta en proceso de adaptación del niño.
* Que se sigan unos criterios propios bajo la prescripción del pediatra sobre su alimentación.
* Que no se confunda una buena alimentación con una alimentación excesiva o inadecuada.
* Que es importante respetar los gustos propios del niño, pero siempre dentro de lo que cabe.
* Que los horarios regulares de las comidas facilitan una buena alimentación.
* Y que una alimentación variada, adecuada y adaptada a las necesidades del niño, es la base de una buena salud.

A continuación, vamos a mostrarte una serie de consejos para favorecer unas buenas costumbres alimenticias en el niño:


Apoyarle y ayudarle a escoger lo que come, pero nunca juzgándolo severamente.

- Sed pacientes con él, ya que cambiar las costumbres alimenticias no se hace de la noche a la mañana.

- Muchos niños no quieren desayunar. Insistid en la importancia del desayuno. En el supermercado escoged cereales poco azucarados (10 g de azúcar o menos).

- Mantén la despensa y el frigorífico provistos de alimentos sanos y nutritivos. Sin productos "amenazantes" evitamos “caer en la tentación”.


- Las comidas de la familia deben incluir en ellas todos los grupos de alimentos recomendados por una guía de alimentación sana y equilibrada.

- No permitas que el niño coma delante de la televisión. Centrándose en la comida apreciará más los alimentos y será más consciente del hambre que tiene.

- Animadlo a hacer actividades físicas casi diariamente. Además, planifica actividades deportivas o “activas” en familia los fines de semana.

- Cuando le premies por algo, hazlo con salidas al cine, al zoo o a ver a su equipo preferido, antes que a una visita al restaurante de comida rápida.


- No seáis demasiado críticos con respecto a los alimentos y no viváis obsesionados por las calorías.

- Para evitar “visitas” a los distribuidores automáticos de comida que hay en la calle, prepárale dos tentempiés saludables en su bolsa del almuerzo.


- Limita la compra de alimentos ricos en azúcares y grasas.

- Encontrad sustitutos a las bebidas gaseosas. Tanto los zumos naturales como el agua son excelentes sustitutivos para reducir el aporte de calorías y azúcares.

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